Maternidad

Estudio: El contacto entre la madre y el bebé prematuro tiene efectos beneficiosos pasados los 10 años

El contacto entre la madre y el bebé prematuro tiene efectos beneficiosos para el menor pasados los diez años, según ha mostrado un estudio dirigido por el profesor de la Universidad de Bar-Ilan (Israel), Ruth Feldman, y publicado en la revista «Biological Psychiatry».

En concreto, los investigadores compararon la atención en una incubadora estándar con la técnica llamada «cuidado canguro», desarrollada para gestionar el riesgo de hipotermia en los bebés nacidos prematuramente y que consiste en utilizar el calor del cuerpo de la madre para mantener a sus bebés calientes.

Tras analizar a 73 madres y a 73 prematuros, los expertos comprobaron que durante el primer semestre del año de vida, los bebés que habían tenido contacto con sus madres tenían unas mejores habilidades cognitivas y ejecutivas en las pruebas que realizaron entre los seis meses y los diez años. De esta forma, a los diez años los niños eran más organizados, mejoraron su respuesta neuroendocrina al estrés, el funcionamiento del sistema nervioso autónomo era más maduro y tenían un mejor control cognitivo.

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Fajas postparto, ¿recomendables para recuperar la figura tras el embarazo?

Una de las consecuencias del embarazo y el parto es que nuestra figura se vea temporalmente un poco alterada. Tras varios meses con el útero y la zona abdominal estirada, es normal que, una vez dado a luz, la zona se vea un tanto debilitada, por lo que tarda un tiempo en volver a un estado normal y en recolocarse los órganos. Pero no hay que preocuparse por este efecto, porque tiene solución. Muchas mujeres utilizan como ayuda, bajo consentimiento médico, las fajas postparto, aunque no hay una postura consensuada con respecto a sus verdaderos efectos y su uso óptimo. Para todas aquellas mujeres que tienen dudas sobre si usarla o no, o nunca se lo habían planteado, queremos hablar a detalle los usos, tipos, y consejos con respecto a este tipo de faja.

faja postpartoDiferentes tipos de fajas postparto
Al igual que las fajas normales, la fajas postparto tienen diferentes modelos, dependiendo de la zona que queramos moldear. Para ajustar la cintura, existe la faja estilo tubo, que trabaja exclusivamente la zona abdominal. También las hay con tirantes y sujetador incorporado, para moldear todo el tronco. Las tipo pantalón, braga o short trabajan el muslo, glúteo y abdomen, y pueden incluir una abertura en la zona genital para que no sea necesario quitarla a la hora de ir al baño.

Dentro de ellas, las hay de diferentes materiales, como algodón o microfibra, algunas vienen revestidas por dentro con telas tipo felpa para que resulten más cómodas al tacto, y muchas son antialérgicas para evitar irritaciones en la piel. Para ajustarlas, pueden traer enganches o velcro. Las de microfibra son recomendables debido a que son más flexibles, aunque es importante, a la hora de escoger modelo, que el material permita la transpiración del aire, para evitar el exceso de sudoración, especialmente si hemos tenido un parto por cesárea. La forma de ajuste óptimo es mediante el velcro, que nos permitirá adaptarla con más facilidad a nuestro cuerpo a diferentes medidas a lo largo del día, y a medida que se nos vaya estrechando la zona abdominal.

¿Son recomendables de utilizar tras el parto?

Los médicos tienen posturas distintas en cuanto al uso de las fajas postparto, no hay un acuerdo en cuanto a su uso óptimo. Realmente, tal y como indican profesionales y estudios realizados, los músculos y órganos alterados son capaces de recolocarse ellos solos sin falta de ejercer presión externa mediante una faja, y el uso de ésta haría que los músculos pierdan fuerza al no tener que hacer ellos el esfuerzo de recolocarse. Por tanto, y porque no se ha comprobado su verdadera efectividad, algunos profesionales recomiendan no usarla para que no debilitemos los músculos a causa de no dejarlos trabajar.

Otros médicos, en cambio, indican que no hay ningún problema por usar la faja, pues ésta disminuye los dolores y dan estabilidad a la espalda, obligándonos a adoptar una postura correcta. Se empezaría a utilizar incluso desde el día siguiente al parto, aumentando el tiempo de uso de forma gradual. El término medio vendría con la recomendación de no empezar a ponernos esta faja abdominal hasta 3 meses después del parto, pues ese tiempo es muy importante para la recolocación de nuestro cuerpo, y después ya podríamos beneficiarnos de las ventajas de la faja.
Si el parto ha sido por cesárea, también hay opiniones contrarias: por un lado, se cree que es bueno para la cicatrización de la herida y para reducir la inflamación y los dolores. Por otro, se dice que tras la cesárea no se utilice bajo ningún concepto hasta que no cicatrice la incisión, para que ésta no se vea afectada.

Tras todas estas posturas, la mejor solución es consultar siempre a nuestro médico sobre el uso o no de la faja postparto, y también del tiempo que la utilicemos, pues cada cuerpo, embarazo y parto son distintos, y no se pueden aplicar las mismas reglas a todas las mujeres.

Ventajas e inconvenientes

Entre las principales ventajas que tienen estas peculiares fajas se encuentran:

  • Ayuda a que el cuerpo recupere su forma natural con más rapidez, tanto los músculos, como órganos internos, como la piel.
  • Corrige la postura y da estabilidad a la espalda.
  • Disimula la figura debajo de la ropa.
  • Disminuyen la incomodidad y la sensación de vacío del abdomen.
  • Pese a la presión que ejercen, se fabrican de forma que resulten lo más cómodas posible.
  • Facilita la movilidad de la madre en los primeros días tras el parto.
  • Disminuyen los posibles dolores derivados del parto.

Pero también tienen sus desventajas, que, aunque sean menos numerosas, para algunos profesionales tienen una importancia mayor:

  • Su uso prolongado hace que los músculos de la zona abdominal no se acostumbren a trabajar solos y, a consecuencia de ello, se debilitan.
  • La faja por sí sola no estiliza la figura, pero es posible que la mujer tenga esa idea y por ello la utilice mucho tiempo seguido, como comentábamos en el punto anterior. Los resultados dependen de cómo era nuestro cuerpo antes del embarazo, y para tener una figura bonita y unos músculos fuertes han de hacerse ejercicios especiales para después del parto.
  • Tras una cesárea, hay expertos que recomiendan no usarla hasta que la herida haya cicatrizado.

Consejos a la hora de utilizarlas

El primer y mayor consejo para empezar a utilizar una faja abdominal después del parto es que consultes a tu médico. Cada cuerpo es distinto, y también cada parto, pues dependiendo de si fue totalmente normal, si hubo necesidad de hacer una episiotomía (incisión en la zona del perineo) o fue mediante cesárea, se empleará un tipo de faja distinto, en caso de que nos permitan usarla antes de que cicatrice la incisión.

El tiempo de uso continuo de la faja postparto deberá ser más bajo al inicio y, si se quiere, ir aumentándolo gradualmente. Dos horas diarias en los primeros días tras el parto son suficientes, y se podrán ir aumentando hasta las 8 horas. El tiempo total de uso varía de una persona a otra, llegando a prolongarse hasta 3 ó 4 meses. No la uses continuamente.

En caso de que te hayan hecho una episiotomía, no se puede emplear una faja tipo braga o pantalón, pues disminuirá la transpiración de la zona de la vagina y el perineo, y de dificultará la cicatrización. No obstante, aunque no haya habido incisión, el perineo tarda de 6 a 8 semanas en fortalecerse tras el duro parto, así que tampoco se recomienda usar faja de este tipo durante ese período.

Hay que utilizar una talla correcta, cada modelo nos indicará la talla óptima según la medida de nuestra cintura, pues la faja tiene que apretarnos, pero no debemos excedernos, así que acuérdate de usar la cinta de medir a la hora de elegir tu faja. Se recomienda la faja que se sujeta con velcro para que te sea más fácil y cómodo adaptarla a tus cambiante cuerpo.

Recuerda que la faja no es mágica. Lo más conveniente es utilizarla un período breve de tiempo, y durante un rato al día, con el único fin de darte más seguridad, comodidad y estabilidad, y, quizás, de disimular la figura debajo de la ropa. No te obsesiones con su uso, has de saber que tu cuerpo está de forma natural preparado para sufrir los cambios relativos al embarazo y a volver a la normalidad, y no hay ayuda que agradezca más que el ejercicio físico.

Cuando tu cuerpo se haya recuperado totalmente tras el parto, y nuestro médico nos lo aconseje, empieza a realizar ejercicios específicos para fortalecer tanto el perineo como los músculos del abdomen que forman la faja abdominal, combinado con una dieta sana. De esta forma sí que se garantiza que vuelvas a tener la figura de antes o, si aprovechas la ocasión para comenzar a hacer ejercicio, llegarás a mejorarla, además de fortalecer el cuerpo para un posible próximo parto.

Sara Menéndez Espina
bekiapadres.com

 
Seis reglas para viajar tranquila durante el embarazo

viajar embarazoNo es la primera vez que una mujer da a luz en un avión o en un taxi, aunque son historias que se encuentran más cerca de la ficción que de la realidad. Sin embargo, nunca está demás que las embarazadas que decidan irse de vacaciones tomen una serie de precauciones y medidas para disfrutar de su descanso por partida doble.
Las medidas fundamentales a la hora de viajar son las mismas que las que se establecen desde el principio: «no fumar, no beber alcohol, caminar y protegerse del sol». El periodo de menor riesgo para viajar es a partir de la semana 18, ya que el embrión ha superado las dificultades de implantación, el volumen del abdomen todavía no incomoda demasiado y se corre menos peligro de sufrir un aborto espontáneo. Después de la semana 34 es preferible no moverse demasiado, aunque debe ser el ginecólogo el que decida la conveniencia o no del viaje. Estos son los preparativos y las reglas a seguir, con independencia del medio de transporte que utilice y el lugar de destino, para tener un viaje tranquilo:

  • Es aconsejable que la salida se organice con antelación, para evitar las prisas de última hora.
  • Lo más importante es la documentación. La embarazada debe llevar un informe con los datos clínicos del embarazo, del seguro médico y de viaje,etc.
  • Llevar una agenda con los teléfonos necesarios en caso de urgencia y un neceser con lo imprescindible en caso de parto prematuro.
  • Es aconsejable que lleve todas sus vitaminas y medicinas para más días de los que durará el viaje, por si tuviera que quedarse más tiempo.
  • La ropa, ante todo, tiene que ser cómoda: sin elásticos, zapatos flexibles sin tacón, bolsas ligeros, etc. Las medias de compresión venosa son ideales para evitar el riesgo de coagulación.
  • Durante el viaje es recomendable llevar a mano algo de comida, como frutos secos, galletas o alguna fruta, ya que las mujeres embarazadas tienen más predisposición a marearse.

Por medio de transporte
Avión:

  • Infórmese sobre la política de la aerolínea. La mayoría de compañías aéreas exigen un certificado médico a partir de las 35 semanas de gestación.
  • No debe volar ante el menor indicio de que el parto pueda adelantarse.
  • Solicite un asiento cerca del baño y de las puertas de salida, donde no haya una fila delante y pueda estirar las piernas y levantarse más fácilmente.
  • Los detectores de metales de los aeropuertos son totalmente inocuos tanto para la futura madre como para el bebé. Si lo desea, puede solicitar ser revisada por el personal femenino.
  • El cinturón de seguridad debe colocarse por debajo del vientre, sobre las caderas.
  • Se recomienda pasear por el pasillo cinco minutos cada hora, para evitar trombosis y acumulación de líquidos.
  • Beba líquidos constantemente; la humedad en el avión es baja.

Coche:

  • Para los trayectos cortos es la mejor opción. Si quiere hacer un viaje largo es mejor que lo consulte con su médico.
  • En los últimos meses de embarazo se desaconseja la conducción.
  • Se recomienda parar cada dos horas como mínimo para estirar las piernas, ir al lavabo y caminar durante 10 minutos.
  • Planifique el viaje contando con parar con frecuencia, sin prisas y con tiempo suficiente para descansar.

Barco y autobús:

  • Son los medios menos aconsejables.
  • El autobús no suele tener baño y, si lo tiene, no es lo suficientemente grande.
  • Las posibilidades de movimiento son escasas y las paradas, pocas.
  • Si se realiza un crucero, evitar los programas cargados de actividades.

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La ciática durante el embarazo

La ciática se produce como consecuencia de la inflamación del nervio ciático. La persona que lo padece siente un dolor severo bastante incómodo, pues no solo afecta al nervio sino a toda la zona próxima a él. Normalmente el nervio ejerce una presión al nivel de la columna vertebral que hace que se intensifique este malestar alrededor de la pierna, muslo y glúteo.

ciatica embarazoLa ciática en el embarazo, ¿por qué es tan frecuente?

La ciática en el embarazo es bastante recurrente y según las estadísticas lo padecen alrededor de un 30% de mujeres embarazadas. El dolor normalmente se genera en la parte más baja de la espalda, continuando por la zona posterior de los muslos y rodillas, y suele brotar a partir del segundo trimestre de gestación.

El último trimestre suele ser el más agotador y molesto. Así que si ya te falta poco para que des a luz, es probable que te invada la impaciencia por ver el rostro de tu niño, pero que además te quejes constantemente porque los dolores de espalda, pélvicos y lumbares se hayan vuelto más repetitivos. Pues debes saber que es completamente normal, ya que esta lastimera inflamación, consecuencia de la ciática, suele afectar a casi la mitad de las mujeres embarazadas.

La aparición de este malestar no está relacionada con haber ganado más peso, ni puede ser causada al realizar un esfuerzo físico determinado e intenso. De igual manera, no tiene nada que ver el haber tenido más embarazos, cesáreas o partos.

Normalmente este padecimiento es más frecuente en la segunda mitad del embarazo, cuando el tamaño del útero aumenta y, para tratar de mantener un equilibrio acorde, se tiende a llevar la pelvis hacia delante, sin ser realmente consciente de que puedes adoptar posturas que no son del todo correctas.

Las hormonas también pueden ser los causantes, en un momento dado, de que aparezca la ciática. En estos casos, la mujer embarazada puede incluso sufrirla desde las primeras semanas. Esto se debe a que el organismo, durante este periodo, segrega una determinada hormona, relaxina, cuya función específica es reblandecer la matriz para preparar la zona, facilitando el momento del parto. Pero esta función produce la distención de los músculos, provocando dicho malestar.

De cualquier forma, según estudios llevados a cabo por diversos investigadores médicos, la mayoría de las mujeres que lo padecen están clasificadas según pertenezcan o no a unos grupos determinados: chicas jóvenes, aquellas que descansan de mala manera o las que no pueden dormir con regularidad sino tan solo unas pocas horas, las que padecen depresiones durante el embarazo, o las que ya han padecido similares dolores lumbares o de espalda por defectos en la columna vertebral, como por ejemplo es el caso de la escoliosis.

¿Cómo podemos diagnosticar la ciática?

La ciática cuando está relacionada con el embarazo de una mujer suele causar desde un pequeño hormigueo en las piernas hasta un dolor en forma de pinchazos o ardor afectando la parte lumbar e incluso la zona trasera del muslo. Por lo tanto, este padecimiento puede alternar su intensidad desde leve a severa o incluso puede desaparecer o perdurar en el tiempo durante un período más o menos prolongado.

Suele ser muy fácil de diagnosticar porque es una molestia muy característica. En determinados momentos podemos apreciar un pinchazo en la parte más baja de la espalda, sentir entumecimiento u hormigueos en la pierna e incluso puede procurarnos sensación de debilidad o agotamiento.

De todas maneras, lo notarás rápido porque estas molestias usualmente tienden a repetirse en el momento en el que te incorporas tras un período largo de descanso, en el momento en el que estornudes o tosas, o al adoptar una postura incorrecta con la espalda inclinada.

Lo usual es que una vez que aparece el dolor, no permanezca de manera constante, sino que se muestre con mayor o menor fuerza o intensidad de forma discontinua. Este dolor, en un momento álgido, puede incluso impedirnos llevar a cabo cualquier tipo de movimiento, siendo vital acudir al médico para tratar de reducir sus nefastas consecuencias.

El tratamiento de la ciática durante el embarazo

En este sentido, existen multitud de técnicas para poder apaliar o reducir los dolores que se generan como consecuencia de este trastorno tan sumamente molesto. Igualmente puedes seguir numerosas recomendaciones para tratar de prevenir la ciática durante tu embarazo.

Si el dolor ya ha interrumpido o condicionado tu vida, puedes recurrir a la realización de diversas actividades como el shiatsu, cuya técnica originariamente japonesa consiste en aplicar presión en diferentes puntos mediante los pulgares y palmas del terapeuta, e incluso a través de sus codos y rodillas.

De igual manera, la osteopatía cuyo tratamiento basado en diversas prácticas consiste en tratar las posibles disfunciones causadas en la columna vertebral, articulaciones o sistema muscular, aliviando el dolor producido por la ciática al tiempo que restauramos nuestras funciones.

Los masajes terapéuticos llevados a cabo por un buen profesional de la salud también son muy recomendables, siempre y cuando hayas consultado antes con tu ginecólogo. Existen masajes determinados que se llevan a cabo con aceite de enebro o hipérico que pueden llegar a aliviar la tensión muscular de las zonas afectadas.

Un baño caliente o algún producto que genere calor como una manta eléctrica puede resultar también beneficioso, ya que relajan el músculo al tiempo que comprimen el nervio, calmando de ese modo el dolor. Así mismo, la ingesta de alimentos ricos en vitamina B1, B6 y B12, tales como el hígado, leche, huevos, plátanos, pescado, nueces, legumbres o cereales entre otros.

Sin embargo, si el dolor es bastante fuerte y persiste, se pueden tomar complementos que contengan este tipo de vitaminas, o bien que contengan magnesio que contribuye, de igual forma, a la relajación de los músculos. Incluso en algunos casos se puede emplear el uso de antiinflamatorios, pero no por nuestra cuenta y riesgo sino siempre a través de prescripción facultativa.

Algunos consejos para evitar la aparición de la ciática son los siguientes: no utilices tacones altos aunque tampoco demasiado bajos, evita llevar a cabo reposos continuados salvo recomendación de tu médico, no duermas boca arriba sino de costado, mantén la espalda recta e intenta no cargarla con mucho peso, duerme las horas pertinentes y necesarias, e intenta practicar ejercicios que desarrollen la pelvis como el yoga, la natación o el stretching.

Así que ya lo sabes, no eres la única que lo padece sino que es bastante frecuente su aparición. Lo único que tienes que hacer es seguir las anteriores recomendaciones o tratamientos y visitar a tu médico cada vez que estos dolores dificulten la práctica de tu ejercicio habitual y cotidiano. De todas formas, no debes olvidar que después del parto, la ciática tiende a ir desapareciendo de forma automática y en un periodo corto de tiempo.

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Los bebés necesitan contacto, seguridad y ritmo para dormir.

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Nosotros no enseñamos a dormir al bebé, no podemos. Los niños ya saben dormir. Lo hacen en el útero desde el sexto mes de embarazo y ningún feto tiene problemas de sueño porque está en contacto con todo lo que necesita: alimento, contención, ritmo, movimiento continuo. Entonces, si no le enseñamos a dormir, ¿qué hacemos?

Para dormir, el recién nacido necesita seguridad y ritmo. La seguridad la da el contacto corporal con mamá y papá (cuanto más, mejor) y sentirse bien sostenido en brazos. Respecto al ritmo, hay bebés a los que les basta escuchar el corazón de mamá, sentir el suave movimiento de su respiración o una canción repetitiva. Otros necesitan que el ritmo se manifieste de forma más explícita, a través del movimiento corporal más activo. Hay diferentes opciones (trucos):

  • La mecedora. El bebé duerme compartiendo el balance de la mecedora con su madre.
  • En pie, parados, movemos nuestros brazos en horizontal, tanto si el pequeño está boca arriba como si está boca abajo.
  • Balanceamos todo nuestro cuerpo con él en brazos, mientras paseamos.
  • Los pañuelos y bandoleras suelen ser una solución bastante eficaz. Crean las condiciones que necesita el bebé: la tela comprime todo su cuerpo, lo que relaja su sistema nervioso; el pequeño se siente abrazado y bien sostenido, seguro y cerca del cuerpo de mamá.
  • Dar una vuelta en la sillita del coche, el ritmo del vehículo es monótono, hipnótico y va acompañado de la ligera vibración del motor. La mayoría de los niños acaban durmiéndose.
  • Colocar al bebé en una hamaquita sobre la lavadora en marcha. Es una medida desesperada para situaciones desesperadas. No es lo ideal, pero no pasa nada por recurrir a ello en un momento difícil. Hay bebés que necesitan estímulos más fuertes, como el de la lavadora (sobre todo si es viejita, tiene un sonido más fuerte y vibra con más claridad). Por supuesto, lo haremos siempre respetando una regla de seguridad imprescindible: no dejarnos solo al bebé en ningún momento sobre la lavadora, ya que podría caerse.

Autora: Lidia García-Fresneda

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